Siguiendo los pasos del Batallón Lincoln-Washington

July 2, 2012
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El Batallón Lincoln-Washington Battalion estuvo en Aguaviva a finales de diciembre de 1937 antes de salir para la Batalla de Teruel. Foto Anna Martí.

(English version here.) A finales del año 2004 un buen amigo encontró, por casualidad, un grafiti en una pared de la ermita de San Gregorio en el municipio de Aguaviva (Teruel) hecho el día de Navidad de 1937 por el brigadista americano Edward Muscala. Aguaviva es el pueblo donde nació mi padre; aunque mi familia desconocía la presencia de brigadistas norteamericanos en el pueblo, mi curiosidad me llevó a investigar quien era. Gracias a la ayuda de ALBA supe que tenía 26 años cuando llegó a España, en agosto de 1937, procedente de Minneapolis y afiliado a la Young Communist League (YCL), dejando atrás esposa y un hijo de meses. Pero lo que más me impactó fue saber que murió tres meses más tarde de haber dejado escrito su nombre en la ermita, en marzo de 1938 durante la retirada del frente de Aragón.

A principios de 2009 un grupo empezamos a investigar la presencia de la XV Brigada en la zona Batea y Corbera d’Ebre durante la retirada de Aragón. Este grupo consta de dos estudiosos de la historia local Vicenç Julià y Miquel Sunyer, Alan Warren, británico afincado en Cataluña estudioso de las Brigadas Internacionales, Enric Comas, mi marido, y yo. Utilizamos como base de estudio memorias de brigadistas, las fotos de la colección Tamiment, la memoria oral de la gente de la zona y el trabajo de campo para las localizaciones. No damos el trabajo aún por finalizado, ya que seguimos recibiendo información de los habitantes de la zona.

El campamento en Batea (18-26 de marzo de 1938)

Estado Mayor de la XV Brigada, Batea, marzo de 1938. (Tamiment Library, NYU, 15th IB Photo Collection, Photo #11_0265)

Estado Mayor de la XV Brigada en Batea, hoy. Foto Anna Martí.

A partir de las fotos realizadas por Harry Randall y su unidad fotográfica pudimos encontrar el edificio del Estado Mayor de la XV Brigada cerca del municipio de Batea. Una vez localizado este punto pudimos identificar otras nueve fotos tomadas en las proximidades, así como la localización del campamento. La Brigada estuvo allí después de participar en la defensa de Caspe, desde el 18 de marzo hasta el 26, tiempo que invirtieron en reorganizarse. El día 18 se incorporaron 125 brigadistas americanos, procedentes del campo de instrucción de Tarazona de la Mancha. Entre ellos estaba Alvah Bessie, cuyos diarios nos han sido muy útiles para las localizaciones y dataciones cronológicas.

Una chabola. (Tamiment Library, NYU, 15th IB Photo Collection, Photo #11_0276.)

Lo que queda de las chabolas, 75 años después. Foto Anna Martí.

Después de tantos años aun hemos podido localizar unas 400 chabolas que utilizaron como refugio, situadas lógicamente en una zona próxima al Estado Mayor y a la carretera de Batea a Maella. Éstas eran unos pequeños refugios excavados bajo los salientes de las rocas. En la parte delantera levantaban una pared de piedras para protección, que luego camuflaban con ramas de pino. A veces eran un sencillo semi-círculo de piedras. Normalmente tenían que entrar a gatas y cabían varias personas. El campamento estaba situado estratégicamente en la línea fortificada del río Algars. Esta línea de búnkeres se empezó a construir en 1936, al inicio de la guerra civil, y su objetivo habría sido defender toda la frontera de Cataluña; pero nunca llegó a terminarse y tampoco se consiguió dotarlos de las piezas de artillería necesarias para esta finalidad.

Un nido de ametralladora en construcción; Batea, March 1938. (Tamiment Library, NYU, 15th IB Photo Collection, Photo #11_0292.)

El lugar del nido de ametralladora en Batea hoy; aún se ve parte de la trinchera. Foto Anna Martí.

Según nos cuenta Alvah Bessie, cuando los nuevos voluntarios llegaron a Batea encontraron a sus compatriotas veteranos muy desmoralizados y desprovistos de armamento. Recordemos que desde el día 9 de marzo, cuando empezó la gran ofensiva franquista, el batallón americano había sufrido muchas bajas y durante una semana los soldados se habían visto obligados a huir debido al gran empuje franquista. La Brigada hizo todo lo necesario para elevar la moral. Hay fotos que así lo demuestran, como las de las clases de topografía, de soldados cavando trincheras y de dos fiestas. El 23 de marzo por la tarde, diez voluntarios recibieron un reloj como premio a su valor, y el día 25 llegaron de Barcelona cuatro mujeres de las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) y un joven soldado español, que les hicieron unos discursos inspiradores. Ese día también tuvieron una fiesta con champagne barato, comida, fuego y canciones. Los veteranos sospechaban que algo estaba a punto de suceder, y así fue: al día siguiente, 26 de marzo por la tarde, marcharon hacia un nuevo campamento, alejándose del frente, en Corbera d’Ebre. Su marcha coincidió con la reanudación de la ofensiva del ejército franquista en Caspe para intentar cruzar el río Guadalope.

El campamento en Corbera d’Ebre (27-30 de marzo de 1938)

Los voluntarios se lavan, marzo de 1938. (Tamiment Library, NYU, 15th IB Photo Collection, Photo #11_0320.)

El lavadero, hoy. Foto Anna Martí.

Sabemos que estuvieron acampados en el valle de Canelles, un valle con viñedos y olivos cercano al municipio, gracias a la identificación de las fotos por Vicenç Julià. Una vecina recuerda que vio a los internacionales por las calles de Corbera d’Ebre y no cree que tuvieran problemas en el pueblo. En aquel entonces ella tenía ocho años y aun ahora le parece ver a esos hombres altos que hablaban un idioma que no entendía, pero lo que más la impactó fue ver por primera vez a un hombre de color.

El día 29 de marzo las tropas fascistas consiguieron cruzar el río Guadalope, delante tenían otros dos ríos: el Matarraña y el Algars. Al día siguiente consiguieron cruzar el primero, y la XV Brigada fue enviada a defender el segundo río: el Algars. Ese día, el 30 de marzo por la mañana muy temprano, se entregaron a los voluntarios de la XV Brigada fusiles nuevos, aun cubiertos por la grasa, y por la tarde marcharon del campamento de Corbera d’Ebre hacia sus nuevas posiciones en primera línea del frente.

Camino hacia el frente de Botja, marzo de 1938. El momento de la marcha del campamento hacia el frente. Los pies originales de estas fotos erróneamente mencionaba el frente de "Botaja" por Botja; Botja es una sierra donde se situó el Estado Mayor y los batallones canadiense y español. Las 2 fotos fueron realizadas desde el mismo punto pero enfocando en direcciones opuestas. (Tamiment Library, NYU, 15th IB Photo Collection, Photo #11_0327.)

Camino hacia el frente de Botja, hoy. Foto Anna Martí.

Camino del frente de Botja, marzo de 1938. (Tamiment Library, NYU, 15th IB Photo Collection, Photo #11_0328.)

Camino hacia el frente de Botja, hoy. Foto Anna Martí.

Línea de frente del Algars (31 de marzo-1 de abril de 1938)

Los batallones de la XV Brigada se dispusieron a lo largo de la línea de frente, con el batallón británico en una posición más avanzada hacia el oeste, en el pueblo de Calaceite. Estos fueron los primeros en contactar con el enemigo, inesperadamente, la mañana del 31 de marzo, cuando al salir del municipio se encontraron de frente con tanques italianos del CTV, causando 150 muertos. Unos 140 más fueron capturados.

El batallón Lincoln-Washington fue enviado a cubrir un vacío situado entre dos batallones de la XI Brigada (el Thaelmann y el Edgar André), al noroeste de Batea en la zona de las colinas de Vallbona y Cuadret. Creemos haber localizado donde pudieron haber estado las posiciones de los americanos, ya que una vecina de Batea recordaba que en la casa de la Venta de Sant Joan hubo sanitarios y Alvah Bessie, en su libro “Hombres en guerra”, describe el puesto de primeros auxilios como “una gran casa de piedra, de muros encalados”. Las posiciones se encuentran en las colinas que defendían el acceso del camino viejo que unía las poblaciones de Fabara y Vilalba dels Arcs y allí hemos encontrado parapetos hechos con piedras aprovechando la orografía rocosa del terreno y material como balas, cargadores, algún trozo de granada y latas. En la zona donde presumiblemente estuvo el batallón germánico Edgar André hallamos mucha más cantidad de latas y hasta alguna granada intacta.

La Venta de Sant Joan, puesto de Primeros Auxilios. Foto Anna Martí.

Poco tiempo estuvieron los americanos en esas posiciones y poca acción sufrieron. La noche del 31 de marzo al 1 de abril, algunas unidades franquistas de la 55 división intentaron penetrar en la zona. Durante las primeras horas del día 1 el batallón permaneció tranquilo sin acción e ignorando el potente avance franquista que había castigado duramente a los batallones canadiense y español situados en la carretera de Alcañíz a Gandesa. Éstos finalmente tuvieron que dejar sus posiciones, retirándose hacia Gandesa. Una vez ordenada la retirada, el jefe del Estado Mayor, Robert Merriman, fue a buscar personalmente a sus compatriotas. Las unidades fueron reunidas delante de la casa de la Venta de Sant Joan, y después de decidir la ruta —dirección Vilalba dels Arcs y Gandesa— marcharon, según cuenta Alvah Bessie, a eso de las siete y media de la tarde (hora actual). Sin embargo, lo que desconocían los brigadistas era que la Primera División de Navarra, durante el ese mismo día, había avanzado rápidamente en dirección Gandesa. Había ocupado las poblaciones de Pobla de Massaluca y Vilalba dels Arcs, cercando así al batallón americano y cortándoles la retirada.

La retirada (1-2 de abril de 1938)

Vista de Gandesa desde Els Tossals. Foto Anna Martí.

A partir de la ubicación exacta desde donde empezaron la retirada y la dirección que tomaron, hemos elaborado una posible ruta. Sabemos que desde el puesto de primeros auxilios bajaron hasta la carretera de Batea a Nonaspe; allí los brigadistas rechazaron el ofrecimiento de munición pues querían viajar ligeros. Marcharon por la carretera hasta encontrar el punto por donde el día anterior habían entrado a la línea de frente y precisamente por ese punto pasa el camino viejo que va hacia Vilalba dels Arcs. Pensamos que quizás fue éste el camino que pudieron haber tomado. El hecho de que el grupo en el que estaba Alvah Bessie, y que se separó del batallón, acabara en medio de un campamento de requetés en Vilalba dels Arcs podría confirmar esta suposición. El resto del batallón alcanzó unas colinas sobre Gandesa en la madrugada del día 2 de abril después de andar unos veinte kilómetros por caminos desconocidos, en noche oscura sin luna, cargando con el material, cansados, hambrientos y con la esperanza de llegar sanos y salvos a Gandesa, que creían en manos republicanas. Konrad Schmidt, brigadista suizo, que en la retirada acabó mezclado con los americanos, describe el punto desde donde divisaron el municipio como un alto altiplano; esta zona creemos que podría ser Els Tossals, donde hay dos cerros juntos.

Hay muchas versiones diferentes de lo que les ocurrió durante el día 2, y resulta difícil esclarecer qué les sucedió realmente. Pero situados en la zona nos inclinamos a considerar como plausibles las versiones del intento de ataque a Gandesa y también que hubieran podido ser atacados por la artillería y la caballería. Lo que sí hemos podido corroborar es que ese día fue muy caluroso, tal como cuentan en sus memorias los brigadistas.

Según sus relatos, cuando cayó la noche y los exploradores volvieron con la noticia de haber encontrado una posible ruta de huida, los hombres dejaron sus posiciones y en fila india marcharon hacia territorio ya en manos enemigas. Corbera d’Ebre fue ocupada en el mediodía del día 2. De la zona de Els Tossals sale un sendero que, escondido de la visión desde Gandesa, desciende hasta la carretera de Vilalba dels Arcs y luego asciende, también protegido, hasta la sierra entre Gandesa y Corbera d’Ebre. Allí, en la loma de dicha sierra, hay una vía pecuaria señalizada en los mapas que llevaban consigo. Hay varias razones por las que creemos que pudieron haber seguido ésta: es una senda fácil de seguir al ser un camino ancho, bastante utilizado y protegido por un pinar; el camino cruza la carretera de Gandesa a Corbera d’Ebre a media distancia entre los dos municipios; discurre paralelamente a la Vall de Canelles, territorio conocido pues estuvieron acampados días antes; y el camino, una vez atravesada la carretera, se dirige hasta el pueblo de Miravet donde hay un paso de barca para atravesar el río Ebro. Parecía un buen plan de huida pero lo que desconocían era que al llegar a la carretera el buen camino se transformaba en un angosto pasadizo de paredes altas que impedían cualquier escapatoria si eran interceptados por alguna patrulla enemiga. Según cuentan, eso podría haber sucedido, ya que el batallón se fragmentó en dos y el primer grupo, donde estaban el jefe del Estado Mayor el Mayor Merriman y el comisario político Dave Doran, fue interceptado y estos dos hombres posiblemente capturados.

En este punto hay quien podría discrepar debido a la versión dada por el valenciano Fausto Villar en sus memorias, pero debo decir que estudiamos concienzudamente su versión de los hechos y solo encontramos incongruencias. Ahora que sabemos la localización de ciertos puntos y la cronología, la versión de Villar difiere claramente debido, tal vez, a que su versión de los hechos fue escrita años más tarde y seguramente la memoria lo traicionó. Y en referencia a su versión de la muerte de Merriman, la posible explicación que damos es que efectivamente él lo vio caer, pero ¿no pudo haber sido durante el ataque a Gandesa? Éste se produjo por la mañana, como él cuenta, pero luego Villar huyó de la escena. ¿Quién nos dice que Merriman no pudo haber escapado de esa situación y haber vuelto con el batallón sano y salvo? Por el momento no tenemos otras pruebas que el conocer la zona y un testimonio anónimo que asegura que Merriman fue capturado y fusilado en Corbera d’Ebre.

Lo que sí sabemos es que la noche del día 2 el batallón Lincoln-Washington dejó de existir como tal, se desmembró en pequeños grupos que emprendieron la huida desesperada hacia el río Ebro.

La desbandada hacia el Río Ebro

La retirada se convirtió en una desbandada y aquí es donde la memoria oral de la gente de la zona tiene un valor incalculable. Vicenç Julià, vecino de Corbera d’Ebre, estuvo durante años recopilando memoria oral de sus vecinos acerca de la presencia de los internacionales en la zona y siempre hacía la misma pregunta: “¿Habías visto, vivos o muertos, internacionales durante la desbandada de Aragón en abril?” Treinta y siete personas accedieron a hablar, y gracias a sus historias hemos obtenido los relatos de la interacción que hubo entre locales y brigadistas. También hemos podido realizar un mapa con las localizaciones de donde habían sido vistos vivos, fusilados, muertos o enterrados. La razón por la cual se produjo ese contacto entre ellos se debe a que, al recibir la noticia de que las tropas franquistas se dirigían hacia el pueblo, la gente, como era costumbre, huyó hacia sus “massos” y al estar éstos situados en las afueras, propiciaron ese contacto. Así pues, tenemos memorias tanto de brigadistas como de vecinos que coinciden en muchos aspectos. Nos contaron que los brigadistas se movían en pequeños grupos, que se acercaban con precaución y que les pedían comida, bebida e indicaciones pues todos preguntaban por lo mismo: EL EBRO. A un vecino los brigadistas le dieron un reloj, a otro un compás. Relatan también que un grupo llevaba una bandera republicana y que uno estuvo defendiendo la retirada de sus compañeros y que al final murió por las granadas lanzadas por un grupo de soldados marroquíes.

En un inicio, los brigadistas capturados eran fusilados; pero al cabo de unos días ya fueron hechos prisioneros. Los voluntarios capturados, unos 87, eran llevados primero a Alcañiz, luego a Zaragoza y acabaron en la prisión de San Pedro de Cardeña en Burgos. Allí sufrieron lo indecible y fueron liberados al final de la guerra, la gran mayoría en abril de 1939 y el resto más tarde, en agosto. En Gandesa también tenemos los recuerdos de la gente que vio a los brigadistas capturados. Los tuvieron encarcelados en un edificio donde las mujeres y los niños se acercaban a verlos y recuerdan que parecían muy cansados y sucios y que sólo les pedían agua y cigarrillos. En Corbera d’Ebre, unos vecinos señalaron una casa del pueblo viejo en cuya bodega estuvieron unos brigadistas prisioneros a los que iban sacando por una puerta trasera y los conducían de dos en dos a fusilar.

Las órdenes del ejército franquista, una vez ocupado un pueblo, era traer a la gente otra vez al pueblo, para tenerlos bajo control y en este caso en concreto que no pudieran ayudar a los huidos. Así pues, los vecinos volvieron otra vez a sus casas y gracias a esto tenemos la información de lo que allí ocurrió. Los habitantes de Corbera d’Ebre nos señalaron los mismos puntos de fusilamiento: justo en las afueras del pueblo, un lugar conocido como Les Eres. Nos contaron que a veces les hacían correr antes de que les dispararan y que solo llevaban calzoncillos pues antes ya les habían quitado todas sus pertinencias, y que una vez muertos los enterraban allí mismo y que según dicen sus cuerpos aun deben estar allí. Explicaron que los que morían muy lejos del pueblo eran enterrados allí donde caían y los que morían cerca eran cargados en mulas y luego enterrados en las fosas comunas en Les Eres. ¿Y quién les enterraba? Pues la misma gente del pueblo, en concreto los tachados como “rojos”. Tenemos el valioso testimonio de un vecino que en 1938 tenía 16 años y que aún hoy está vivo y con la memoria intacta. Su padre fue llamado a formar parte de un grupo de enterradores, pero él se ofreció voluntario para substituirlo. Nos llevó exactamente al mismo sitio donde cavó la fosa para un internacional. Recordaba que el muerto era muy alto, de cabello castaño, que solo vestía los calzoncillos y que le impresionaba mucho verlo allí tendido. Cavó una fosa de unos 4 palmos de profundidad. El enterrador del pueblo fue quien lo echó dentro y otro grupo del pueblo fue el encargado de cubrirlo con tierra. Mientras fotografiábamos el lugar y lo marcábamos con el GPS nos contaba que el brigadista aún debía estar allí enterrado. Se nos pusieron los pelos de punta y una pregunta apareció en nuestras mentes: ¿Cuántos brigadistas deben estar aún enterrados en la zona sin tan siquiera una sola marca que los recuerde?

No debemos olvidar a los que murieron ahogados en el río Ebro. Aunque los voluntarios hubieran conseguido huir de las numerosas patrullas fascistas que habían entre Corbera d’Ebre y el río Ebro, los que consiguieron llegar a sus orillas se encontraron que no habían puentes ni botes para cruzarlo, pues el ejercito republicano había volado el puente de Mora d’Ebre el día 2 al anochecer por lo que muchos norteamericanos que ni siquiera sabían nadar, pues eran de ciudad, murieron ahogados.

Estamos elaborando una lista de los muertos durante esos días y de momento podemos decir que unos 183 brigadistas americanos murieron durante esos primeros días de abril. Nada recuerda a esos hombres, solamente en Gandesa se halla una placa en el cementerio en recuerdo de un brigadista, Kenneth Frederick Nelson nacido en Colorado y procedente de Seattle de 22 años.

Nuestra intención al realizar este trabajo ha sido recordar y dar a conocer su tragedia, así como homenajear a esos voluntarios y devolverles su dignidad.

Anna Martí Centellas, nacida en Terrassa (Cataluña, España) en 1970. Trabaja en un parque natural y es apasionada de las Brigadas Internacionales de habla inglesa. She will be speaking about her research at Batea on Saturday March 30, 2013, on the eve of  a commemorative march. See pdlhistoria.wordpress.com for further information.

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9 Responses to “ Siguiendo los pasos del Batallón Lincoln-Washington ”

  1. Josep Melero on July 4, 2012 at 6:36 pm

    Un article genial. Fet amb rigorositat i sentiment. Felicitats!

  2. Carmen Gavin on July 10, 2012 at 7:56 am

    Gracias a ti y a todo el grupo por compartir vuestro apasionante trabajo. Un fuerte abrazo.

  3. Geraldine Nichols on August 21, 2012 at 5:40 pm

    Moltes gràcies pel article, fruit de una feina rigurosa y gran homenatge als meus compatriotes tan coratjosos. Entre tants que ho arriscavan tot…

  4. carlos salatino picos on October 16, 2012 at 12:59 pm

    Soy argentino de familia española. Lamento no dominar la lengua catalana. Soy autor de una novela “EL ARCA DE TERUEL”, cuya acción se desenvuelve en Teruel durante la batalla librada en l937, que concluyó con la retirada a que se alude en vuestro artículo. Una fascinante tarea de investigación llevada adelante con gran empeño. Un verdadero homenaje a los internacionales que cayeron luchando por la libertad en tierra catalana. Muchas gracias.

  5. Miguel on November 29, 2012 at 6:19 pm
  6. Eduard Muscala on January 8, 2013 at 1:26 pm

    Teruel no es Cataluña. Me agrade molt lo que has posat.

  7. Anna Marti on January 21, 2013 at 2:26 pm

    Hola, no sé quin és el teu nom, malgrat que signes com a Eduard Muscala i em convides al teu poble. La meva familia és d’Aguaviva. M’alegra que t’hagi agradat el nostre treball. Si vols contactar amb mi pots fer-ho a: annataru@hotmail.com

  8. daniel martinez on July 11, 2013 at 1:41 pm

    gracias por el relato y la busqueda. El batallon Lincoln tambien estaba compuesto por Argentinos

  9. Artemio Bravo on December 3, 2013 at 5:31 pm

    Estos heroes de la guerra civil, me recuerdan a los marinos de Kramsdat, no puedo sentir otra cosa que admiracion por todos ellos,por los que murieron en combate,por los que fueron represaliados y perseguidos cuando volvieron a su pais,incluso por los que desertaron cansados de tanta guerra,pero especialmente por los confinados en campos de trabajo por la propia republica.

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